Manifiesto y última Jornada del XV Congreso Católicos y Vida Pública

Lclausura_congresocata XV edición del Congreso Católicos y Vida Pública, organizado por la Fundación Universitaria San Pablo CEU y la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP), se clausuró ayer en la Universidad CEU San Pablo. Entorno a la convocatoria de este año se han reunido políticos, empresarios, investigadores y escritores de primera línea, con el objetivo de abordar los motivos y los valores que pueden aportar esperanza a España, y convertirse en estímulos para hacer salir a la sociedad española de la actual crisis que vivimos.

Así, en el desarrollo de la última Jornada del Congreso, han intervenido entre otros, el Embajador y miembro del PSOE, Francisco Vázquez, quien aprovechó la ocasión para instar a la unidad como una de las actitudes para afrontar el futuro, tanto desde el punto de vista de la relación Estado-Iglesia, refiriéndose a la continuidad de los vigentes acuerdos con la Santa Sede; tanto como en la concepción territorial del país. Junto él, conformaban la mesa de clausura el Presidente de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP), Carlos Romero, el Obispo Auxiliar de Madrid, Fidel Herráez, el Vicepresidente de la Fundación Universitaria San Pablo CEU, Manuel de Soroa, y el Director del Congreso Católicos y Vida Pública, Rafael Ortega.

Tras la clausura, y a través del manifiesto que se emitió desde la institución, se resumieron las sesiones generales y las numerosas mesas redondas que lo han compuesto. En su desarrollo, el congreso se ha hecho eco de la “necesidad amplia y hondamente sentida por todos de revitalizar la sociedad mediante una profunda regeneración intelectual y moral. Una regeneración  en los más diversos campos de actividad y de modo muy especial en las mismas estructuras políticas institucionales a todos los niveles». Una regeneración que supone «el compromiso con la verdad en todas las instancias y particularmente en los medios de comunicación. Esta regeneración «supone asimismo un compromiso con la Justicia y lleva consigo la exigencia de profundas reformas de su Administración”.

Así, en el desarrollo de las Jornadas se han puesto de relieve, entre otras conculsiones, el considerar como pilares para la fundamentar la esperanza el matrimonio y la familia, la educación y la cultura, «a las que ningún servicio mejor pueden prestar los poderes públicos que el de asegurarles libertad y medios para ejercerla sin intromisiones ideológicas manipuladoras». En continuidad con todos los anteriores, este Congreso ha hecho asimismo «la más incondicional defensa de la dignidad de toda persona y del derecho de cada una a su vida desde el primer instante de su concepción hasta la muerte natural».

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