Stephen W. Mosher, presidente del Population Research Institute, explica los retos del futuro de la población mundial en la USP CEU

El presidente del Population Research Institute y especialista en la política demográfica china, Stephen W. Mosher, impartió la conferencia ‘The future of World Population’, que ha tenido lugar en la Universidad CEU San Pablo , donde se ha tratado el tema del futuro de la población mundial. Mosher ha explicado que se convirtió en activista a favor de la vida a raíz de conocer de primera mano la realidad China, donde el gobierno ejerce un control absoluto sobre la natalidad. Allí, el aborto es obligatorio en caso de que la mujer se quede embarazada sin estar casada, también si esto ocurre antes de cumplir los 23 años y lo mismo si se ha tenido ya un hijo. Cuenta que cuando vivió en China, en el pueblo donde estuvo “hubo mujeres que fueron arrestadas  y obligadas a abortar, algunas incluso estando de 9 meses”. Esto ocurrió hace 30 años pero aún hoy en día sigue ocurriendo, explica Mosher.

Según el conferenciante, este tema no es solo una cuestión moral sino que también afecta a la economía, ya que a lo largo de los años China ha eliminado a 400.000 personas, y “esto no hace que el país vaya a mejor como se piensa, sino que cada bebé eliminado lo empobrece. De hecho, se prevé que en el año 2014 haya escasez de mano de obra en China”

El tema del cuidado del medio ambiente también fue abordado en su intervención. El conferenciante ha señalado que el enemigo de éste no es el ser humano, es la pobreza, ya que para proteger el medio ambiente se necesita dinero.  Afirma que “en lugar de controlar la natalidad se debería reducir la mortalidad ya que en países donde existe una gran pobreza como África, se tienen muchos hijos porque saben que muchos van a morir debido a las enfermedades y falta de alimentos. Si se invirtiera el dinero en tratar esas enfermedades y alimentar a esas personas, habría menos muertes y en consecuencia, no se tendrían tantos hijos”.

Por lo tanto, opina que “no hay un problema de sobrepoblación en el mundo, si no de pobreza” y se debería emplear el dinero en erradicarla y no para abortar y sostiene que “los seres humanos no somos máquinas de crear hijos, no somos robots y todos los padres tienen derecho a decidir cuando y cuantos hijos tienen”

Por último, ha explicado Mosher, “para los dictadores de los países tercermundistas el echar la culpa de la situación de su país a la sobrepoblación, les exime de toda responsabilidad. Les conviene mantener la teoría de que es culpa de la gente por tener muchos hijos en lugar de la suya por haber permitido que mueran”

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