TRES FAMILIAS PRESENTAN

De alumnos a maestros:
una familia que deja huella

Hay familias que comparten apellido, sobremesas y tradiciones. Y luego están las que, además de todo ello, también comparten pasillos, pizarras y recreos. La familia Normington no solo ha crecido unida, ha enseñado junta.

Ser familia en el CEU no significa solo tener lazos de sangre: significa compartir una forma de ver la vida y la educación. La educación como vínculo emocional, como historia compartida y como hogar.

Familia Normington

CRECIENDO DONDE TODO EMPEZÓ

Cuando uno ve a Alexandra Normington cruzar los pasillos del CEU con una sonrisa, no se imagina que esos mismos pasillos la vieron crecer desde los dos años y medio. Cincuenta años después, sigue allí con el mismo compromiso y con una certeza heredada: el esfuerzo lo cambia todo.

Porque esta historia es la historia de unos padres que dejaron atrás una vida en París para empezar de cero en Murcia, por un sueño: formar parte de algo. De un proyecto, de un colegio aún sin construir, de un futuro que habría que levantar, a veces literalmente, desde los cimientos..

UN COMIENZO SENCILLO PARA UN LEGADO ENORME

David Normington (padre) cuenta, con una buena dosis de sonrisas, que fue confundido con un albañil el primer día que se presentó en casa del director del CEU para entrevistarse. No había colegio, pero había confianza y muchas ganas de construir el colegio desde cero. Y un espíritu que aún hoy persiste: el de creer antes de que todo exista.

Hoy, los nietos de aquel profesor cruzan los mismos pasillos. Emma con seis años y su hermano David de 18, que pronto será profesor de Educación Física. Y en el centro de todo, un valor que no pasa de moda: el esfuerzo. El que se hereda, se respira y se comparte.

Todo lo que vale la pena
requiere esfuerzo

Lo que empezó como un acto de fe -dejar una vida hecha para empezar de cero-, se convirtió en una historia de generaciones que enseñan, aprenden y viven con la misma pasión con la que todo comenzó.

Hoy, cada miembro lleva ese legado a su manera, pero todos con la misma certeza: que el esfuerzo, cuando se acompaña de vocación y cariño, deja una huella que atraviesa el tiempo.